Palabras prestadas de Muhammad Hafez Sherazi...
El mundo para mí fue una casa,
El mundo para mí fue una casa,

Baudelaire fue uno de los primeros que dieron un nombre y describieron el desarraigo de las nuevas masas urbanas.


Llevo unos meses apuntada en una web de intercambio de libros que funciona muy bien, la verdad es que estoy encantada con la experiencia y quería hablaros de ello. Se trata de Bookmooch una página donde se puede intercambiar libros a nivel nacional e internacional, ideada para quienes nos gusta leer sin la necesidad de tener que invertir una pasta en libros y con el beneficio de que así, de paso, te puedes deshacer de los libros que no deseas conservar, de los que fueron un tostón, de los que tienes repetidos o de los que una vez leídos te ocupan más y más sitio en casa. Yo tengo mis libros intocables, libros que jamás daría y que viven en mis estanterías de lo más consentidos, pero cierto es que a veces vamos amontonando libros que no pensamos volver a leer. En mi caso particular algunas veces incluso he donado libros a la biblioteca de mi ciudad para dejar sitio a nuevos libros, pero desde que conozco Bookmooch le doy otro uso.En cuanto te registras encuentras diferentes secciones dentro de ella:
Lista de deseos: El mismo nombre lo dice, es una lista con los títulos de libros que desearías recibir, los deseados por ti, y cada vez que alguien suba a su lista unos de tus libros deseado te mandarán un e-mail por si lo quieres pedir.
El estado de los libros: Cuando añades un libro a tu inventario hay una opción para indicar su estado, pero no es obligatorio rellenarla y mucha gente no lo rellena. Es algo que debería ser obligatorio, se debería comentar brevemente el estado del libro, si está en buen estado o si está deteriorado o con páginas amarillentas. Mis libros en general están bastante nuevos y fastidia un poco que te manden un libro roto o de una edición del año de la polka. Hasta el momento sólo me han mandado un libro estropeadillo, en cambio el resto estaban en excelente estado de revista, incluso algunos parecían recién comprados.

Sentí tus ojos
Lucía miró a su marido dormitar en un sillón. Despertaba a ratos, la miraba y sonreía como desde otro mundo. En una de esas pestañadas ella le dijo con toda suavidad:

Me he quedado sola en mitad de la calle. De repente las farolas dejaron de darme luz, los pájaros nocturnos dejaron de volar sobre mi cabeza, ni un coche cruzó por mi lado, ni una sola persona caminó a mi verita, nadie dejó su estela. La fuente dejó de dar agua, el viento dejó de soplar y creo que hasta el rocio dejó de caer sobre la hierba...Y fué ahí, justo en ese instante de soledad, oscuridad y silencio que escuché hablar a mi corazón.
¡¡¡¡Toca celebrar!!!!
"Todo lo que realmente necesito saber,

Me dijiste que cuidara mis estrellas, como Silvio,
y yo las cuido y le pongo nombres,
les invento historias y un aroma.
Algunas estrellas huelen a vainilla,
otras a jazmín,
otras las más lejanas,
tienen un cierto olor a musgo
y otras tienen un aroma picante,
como el chile rojo, del mismo rojo de mi carmín.
Cuido bien mis estrellas,
con un plumero largo les quito el polvo;
polvo de estrella.
.
Texto: Bohemia
Imagen: Katie Kins
Aquel hombre dejó la modestia en su casa y salió a la calle a adorarse en los escaparates, a encontrarse multiplicado en belleza en las gafas de sol de las mujeres con las que se cruzaba, examinándose con deleite en las cucharillas del café, sintiéndose un adonis en el reflejo que le devolvía su sombra. Cuando tropezó con Ella sus ojos no se cruzaron y herido en su amor propio hizo gestos y posturas para cautivarla, pero no pudo conseguirlo porque ella sólo encontraba belleza en lo más sencillo, por ejemplo, en el gesto dulce y humilde del ascensorista que, sin pretenderlo, con su mirada limpia y su amable forma de darle los buenos días le daba alas a su corazón.
He encendido la radio y suena Silvio Rodríguez, ha venido para darme calor porque sabe que desde que no estás sufro frío crónico. Mientras yo tirito él me habla de su casa tomada por las flores y del equitativo reparto de sus canciones. Una es para mí… ¡me la pido! Mis tripas me piden comida, rugen, están hambrientas, pero como yo he perdido el apetito no abro el pico más de lo estríctamente necesario y ellas protestan y gruñen y se mueven a todo lo largo y ancho de mi ser y yo las ignoro porque el apetito no viene, así como tampoco vienes tú. Esta noche mis tripas duermen o igual han muerto de inanición, mientras yo, alargo mis días despojándome de mis kilos. Imagino que mi interior ha de ser como una gran alacena vacía, con telarañas en los rincones y una ristra de tripas secas, como una olvidada piel de serpiente…





En el acto ingenuo
de tropezar dos veces
con la misma piedra
algunos perciben
tozudez
Yo me limito a comprobar
la persistencia de las piedras
el hecho insólito
de que permanezcan en el mismo lugar
después de haber herido a alguien.
.
Texto: Cristina Peri Rossi
Foto: Julkusiowa
He estado los últimos días por Ciudad del Cabo, no físicamente, si no en los viajes que nos ofrecen los libros. El premio Nobel de literatura J. M. Coetzee me ha llevado de la mano por una historia que me ha tenido buceando por las desgracias que envolvían a los protagonistas. Y digo DESGRACIA porque así es como se titula este libro. Un título corto, contundente y acertado.
La taza de café juega al escondite conmigo, la dejo en mi habitación y me olvido de ella. La busco en las estanterías de los libros, sobre la mesa de la cocina y aparece en el mueble del salón. Me la llevo al baño mientras me pinto la raya en el ojo y esta se escurre sin yo percibirlo, cuando voy a echarle mano y labios a mi café eterno, la taza ya no está. Vuelvo a buscarla, pregunto por ella y nadie la ve, nadie la ha visto, busco en la terraza, en el mueble recibidor y aparece en la mesilla de noche. Apuro el último sorbito de café y la dejo en la fregadera, cuando ha pasado un rato siento necesidad de un buchito de cafeina y entonces busco la taza sin saber si ya terminé con ella o aún mantenemos el vínculo líquido...Comienzo a dar paseos hasta que escucho un "ssshhh sssshhhh" que reclama mi atención, la taza agita su asa desde el fregadero y me dices: No me busques, yo ya no juego más...






Siempre tuve el convencimiento de que el soldadito de plomo no se cayó accidentalmente por la ventana. Creo que, cansado de ver girar a la bailarina con su blanco tutú, fingió un accidente para cambiar su rumbo. Pero, como no se puede escapar de las manos del destino porque este es una rueda, un pez llamado Karma lo devolvió a la misma repisa y a los giros de la bailarina. Desde ese día mira el fuego con deseo...


No te preocupes, beldad,
estás en mi poesía y en mis palabras.
Envejecerás con los años pero
serás siempre joven en mis páginas
لا تقلقي يا حلوة الحلوات
ما دمت في شعري وفي كلماتي
قد تكبرين مع السنين . . وإنما
لن تكبري أبدا . . على صفحات
Hoy estuvo todo el día lloviendo ranas,
Yo quisiera que todas mis palabras te arrastraran a mí,
que fuesen el anzuelo sutil que fondeando el desierto
te trajeran a la puerta de mis ojos
para perderme en los tuyos.
Dulces,
tiernos,
ojos de alma noble,
que sabe mirar.
.
Yo quisiera anclarme en la comisura de tus labios,
justo donde acaba tu sonrisa
y abrir ahí una carpa para que no me deslumbre
la luz de tus palabras.
Arrastradas,
pronunciadas
con la lengua antigua
de los viejos pobladores del desierto.
.
Yo quisiera querer,
y por querer querría quererte
como se quiere al alma compañera
que en otras vidas nos acompaño en el camino.
Pero estas tan lejos
que ni siquiera sabes del perfume de mis sentimientos,
de este aroma de almizcle que destila mi alma
cuando piensa en ti.
.
Texto: Bohemia

Hoy un ángel se ha caído del cielo, lo he encontrado sentado en la acera lamiendo sus heridas. Estaba despeinado y con las alas sucias, daba penita verlo, me he acercado a él y le he dicho: -“El cielo está lleno de aprendices de Icaro”- logré con ese tonto comentario sacarle una sonrisa. Al hacerlo me ha mostrado la ausencia de un diente que debía andar debajo de algún coche estacionado. He sacado del bolso un par de tiritas y le he atado mi pañuelo en la cabeza para que no le suba el chichón nazareno que lleva en la frente. Le he invitado a subir a casa, le he hablado de mi balcón amplio y de la altura que me separa del gris asfalto, lo he convencido de que era el lugar ideal para que tome impulso y remonte el vuelo. No necesite insistir demasiado, me siguio como un corderito, estaba tan nervioso con sus magulladas alas recién estrenadas que seguía provocándome ternura. Le he dicho: “Tú tranquilo, que nadie nace sabiendo” y esas resultaron unas palabras mágicas porque después de pronunciarlas el angelote se lanzó con determinación al vacío, pero aún tuvo tiempo de decirme adiós con la mano donde le puse las tiritas. Iba trastabillando en el aire, un puro vuelo a trompicones, ni un polluelo en su primer día de practicas se habría visto tan apurado. Se puso a bracear en el aire como si estuviese haciéndo unos largos en la piscina municipal, se chocó con una gaviota que creo que se molesto bastante, a decir por el modo en que lo persiguio por un rato, esquivó a lo justo una antena parabólica pero, allá a lo lejos lo vi enredarse con unas sábanas tendidas en una azotea y, definitivamente, le perdi la pista. Y ... ¡es que para todo se necesita practica , hasta para ser un ángel!
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Texto: Bohemia
Foto: Shiritsu
Cuenta la historia que los dioses griegos se aburrían, así que inventaron a los seres humanos, pero seguían aburriéndose e inventaron el amor. Y vieron que así no se aburrían y decidieron probar en ellos mismos y entonces...inventaron la risa para poder soportarlo.
Me paso los días buscándote debajo del tiempo, y allí sólo encuentro segundos sin latidos
e imágenes huecas bañadas de polvo.
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Texto: Bohemia
Anoche no tenía sueño…
Anoche le di la madrugada libre a Morfeo…
Anoche tejí muy tarde mis ensoñaciones…
Anoche me quedé hasta las tantas viendo una película italiana que me encantó, en versión original subtitulada. No sabía de que trataba, no le presté mucha atención a la sinopsis pero me dio igual, desde el primer instante me atrapó. Me fue llevando a su terreno, acortó la distancia desde mis ojos a la pantalla...me fue sorprendiendo y enamorando...también de los ojos tristes y a la vez risueños del tunecino protagonista de la historia…
La película se llama "La giusta distanza" (La justa distancia). Toda la historia comienza con el traslado de Mara a un pequeño pueblo a orillas del Po, llega de manera temporal a ejercer las funciones de maestra local, pues permanece a la espera de partir a Brasil con un proyecto de cooperación. Con su llegada comienza la historia entre Hassan y Mara. Él es un mecánico tunecino, que con los años de duro trabajo ha conquistado las estima y el respeto de sus vecinos. El narrador y también protagonista en esta trama es Giovanni, un chico de dieciocho años aspirante a periodista y algo más que un testigo de la historia que nace entre ellos. Mara, tras haber descubierto que Hassan la espía por las noches, primero lo echa, pero luego llega a crear una estrecha relación con él. También Giovanni espía a Mara, gracias a su habilidad con el ordenador entra en su cuenta de correo electrónico y lee sus mensajes. Sus vidas darán un giro tras los eventos inesperados y dolorosos que formarán parte de la historia.