Aguas de Marzo...
Me gusta la Bossanova, su sonido...Es un ritmo tan dulce y envolvente que sin darme cuenta se me va metiendo dentro a cada compás, abriendo caminos en mis sentidos con esa cadencia suave que posee. Al oírlo voy notando el sol en la cara, voy oliendo el mar y me siento como si estuviese paseando por una playa de Copacabana, con una pamela blanca y una caipirinha en la mano. La Bossanova me hace sentir bien, me provoca un buen estado de ánimo, esa música para mí es como llevar un vestido ligero y fresco cuando el calor aprieta, como tomar una cervecita en una terraza en verano, como pasear por la orilla cuando el sol se despide, como sentir la brisa al abrir la ventana, como empaparte con una manguera creyendo ser la flor más sedienta del jardín...Me gusta el acento con esas Sssss arrastradas, con esas "T" que suenan como un platillo de batería, con esa entonación cantadita y musical. Me gusta ese idioma, tanto que tengo el propósito de hacer un curso de portugués en breve, así incluso podré cantar con mejor pronunciación "Aguas de Marzo". Y es que ese tema de Jobim me fascina, me pone de buen humor, me hace bailar, me hace activar la memoria para tratar de recordar la enrevesada letra de esa canción, disfrazada de poesía y trabalenguas. Me gusta cuando la cantamos juntos, cuando yo me meto en la voz de Elis Regina y tu finges cantar como Tom Jobim y jugamos y ponemos caras y nos reímos y bailamos siguiendo la melodía con una sonrisa, tal y como ellos hacían hace tantos años en sus actuaciones, con esa sencillez, con esa misma complicidad, con menos talento pero, con las mismas ganas...
Creo que las "Aguas de Marzo" contagian alegría y hoy me gustaría contagiarte, salpicarte con ella para que chapotees con los pies desnudos y la sonrisa descalza...
Imagen: Smerald Skies































